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Pierre Fayard est professeur à l'université de Poitiers et directeur du Centre franco-brésilien de documentation scientifique et technique (CENDOTEC) de Sao Paulo.
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LES LIVRES

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Gestión del conocimiento en Japón, el concepto de BA

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El modelo japonés de creación de conocimiento

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Cultura estratégica y tecnologías de la interacción

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Desde siempre, en Japón se ha considerado la información como un elemento central para su desarrollo económico. Esta continuidad se traduce hoy en la noción movilizadora de creación de conocimiento que corresponde a la versión japonesa de la gestión del conocimiento (knowledge management).

Dicho concepto da lugar al surgimiento de prácticas que tienen por objetivo responder de manera positiva y original a la globalización de los intercambios en la llamada sociedad de la información[1]. Estas innovaciones, que todavía se encuentran en su etapa de gestación, parecen perfilarse como el punto de apoyo de la expansión que Japón ha estado viviendo desde comienzos del presente siglo.

El artículo que se presenta a continuación pretende hacer una primera aproximación de este fenómeno, desde la perspectiva de la cultura de la estrategia japonesa. Este trabajo es el fruto de varias misiones de gestión del conocimiento llevadas a cabo por el Servicio de Ciencia y Tecnología de la Embajada de Francia en dicho país, entre los años 2000 y 2002. Para ir mas allá sobre este tema, leer Le réveil du samouraï. Culture et stratégie japonaises dans la société de la connaissance (2006).

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Observando el movimiento de las carpas en el estanque, es que el sabio detecta la proximidad del temblor de tierra

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Al igual que las carpas que sienten en su piel los movimientos sísmicos desde el momento en que se están originando y los expresan a través de un comportamiento específico, las empresas japonesas educan y entrenan su sensibilidad con el fin de que no exista un espacio, tan fino como para que un cabello pueda ocuparlo, entre la detección de una amenaza o de una oportunidad de una parte, y la acción adecuada de otra.

La naturaleza violenta del archipiélago ha hecho que en situaciones extremas, el razonamiento pausado, lineal o causal sean vistos por la cultura japonesa como opciones menos adecuadas para poder sobrevivir. El tiempo del análisis todavía no se ha consumido cuando la destrucción ha culminado, el tsunami destruyo, la tierra se ha abierto, el volcán ha escupido lava o el sable a degollado la cabeza del enemigo.

Esta sensibilidad implica un trabajo cotidiano y jamás se le deberá confundir con una respuesta imprevista o el resultado de un esfuerzo imperecedero sobre el cual uno se pueda reposar. En el Japón, tanto las modalidades de uso de las tecnologías de la información y la comunicación, como su acción en el contexto internacional, se inscriben dentro de esta orientación general en donde la cultura específica de la estrategia juega un papel determinante.

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1.

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Fundamentos de la cultura estratégica japonesa

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Durante el siglo XVI de nuestra era, en su texto emblemático y fundamental de la cultura estratégica[2] japonesa, Tsunetomo Yamamoto[3] declara que al encontrarse frente al dilema extremo de la vida o la muerte, el guerrero cuya prioridad sea salvarse nunca podrá movilizar la totalidad de sus recursos.

Al contrario, pensar en morir es la condición para lograr el compromiso total, la más grande entrega y así poder superar sus propias capacidades. Cuatro siglos más tarde, en su comentario de este texto, el novelista Yukio Mishima[4] concluye que la muerte es una consejera y la mejor asistente en la senda de un samurai.

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Ya es bastante conocida la importancia que se le da al budo[5] en la gestión y el despliegue económico japonés. Tanto el obstáculo, la resistencia y el enemigo como las evoluciones y los impedimentos del entorno, lejos de ser ocultados o negados, representan, al contrario, una escuela de perfeccionamiento, un punto de apoyo para la progreso y el mejoramiento. Las trabas, las dificultades y los malos funcionamientos son identificados, estudiados y respetados porque en su ausencia ya no habrá senda posible, es decir, do[6]. Todo actor, ya sea individual o colectivo, es totalmente responsable de sus fracasos y sus logros sin considerar ninguna excusa o estado de ánimo. Un estado de vigilancia permanente deriva de esta actitud. En la realidad de la excelencia japonesa a esto corresponde el lograr procesar la señal débil[7], y la información para producir conocimiento estratégico.

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En Japón, continuando en este tema con los escritos del chino Sun Tzu[8], el combate no es más que la manifestación de lo que preexiste.

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Siendo más una traducción de los hechos que una prueba de la verdad manifiesta a plena luz del día, quién debe vivir y quién desaparecer. En otras palabras, el combate revela quién esta en armonía con el entorno y quién no supo leer las condiciones impuestas por este y adaptarse en consecuencia. Esto implica para todo actor un trabajo constante de perfeccionamiento, anterior a toda acción tangible. He aquí una característica esencial del pensamiento budo.

El verdadero Japón sería mucho más de lo que deja ver de sí mismo. Sólo lo invisible es japonés, respondía Yukio Mishima a Michel Random[9], cuando éste se sorprendía porque sólo veía muebles franceses en el apartamento del novelista. La competencia, o el combate efectivo, se sitúa por encima de la esfera de lo visible y de lo manifiesto. El procesamiento de la información participa plenamente en esta preparación. Los dispositivos de comunicación acoplados a bases de datos pueden acortar los ritmos, pero existe una manera aún más eficaz, resultado de una exigencia cotidiana.

Así como la sensibilidad de las carpas doradas las vuelve capaces de manifestar los signos que el sabio siente, el japonés se encuentra en la escuela perpetua de las condiciones cambiantes que se le imponen y que le dan la oportunidad de desarrollar su do, su senda. Las artes marciales, el arte floral o la ceremonia del té representan, entre otras, expresiones de ésta. El entrenamiento sin descanso educa la sensibilidad al punto de volverla perfecta[10]. Este estado de perfección que para una mente occidental resulta imposible de alcanzar, se manifiesta por tanto en el Japón en el estatus de tesoro viviente, de ser humano que en vida alcanza la perfección de un arte.

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Un artesano cuyo trabajo con la laca sea perfecto puede ser declarado tesoro viviente por el Emperador.

En la cultura japonesa la perfección puede ser de este mundo, aquí y ahora.

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La perfección no se sitúa en una trascendencia, en un exceso o en una hipotética vida más allá de la muerte[11]. Ella se logra cuando la voluntad del individuo deja de ser un obstáculo para el trabajo de la naturaleza, cuando ninguna viscosidad personal se interpone y disminuye la armonía natural. El maestro Ueshiba, creador del aikido, enseñaba a sus discípulos que aquel que se opusiera a él, se estaría oponiendo a la naturaleza misma. ¿Pero cómo oponerse a las leyes de la naturaleza? El maestro de kyudo Awaza, con quien Eugen Herrigel[12] se iniciaría en el tiro al arco, declararía que no era él quien armaba el arco y ajustaba la flecha que alcanzaba el corazón del blanco. Algo tiraba a través de él. La flecha estaba literalmente atraída por el blanco ya que ella formaba uno sólo con este mucho antes que el tiro saliera.

El gesto justo se manifestaba por sí mismo en la pureza de una transparencia del arquero con las condiciones del contexto. Un gesto natural y necesario sin que ninguna voluntad personal se interpusiera. Esta representación filosófica de la acción se aplica a la empresa japonesa que se esfuerza por aprehender lo más pronto posible las condiciones de los mercados con el fin de adaptarse y conformarse en ellos.

Esta auténtica cultura de la anticipación[13] es en parte, producto de los rasgos físicos del archipiélago. Por siglos, aquello que los japoneses no poseen en términos de espacio, se lo han procurado en el tiempo por medio de una capacidad para actuar particularmente en la precisión de los micro-ritmos[14]. Ya que el espacio los priva de márgenes de maniobra o de libertad de acción[15], el paliativo consiste en procurárselos en el tiempo por medio de la anticipación basada, a la vez en el conocimiento, la sensibilidad y la excelencia práctica. El concepto de sen no sen o de la iniciativa[16] da cuenta de esta actitud profundamente enraizada en la cultura.

Ser sensible a las condiciones, que igualmente se traduce en la educación de la intuición, permite sentir una tendencia débilmente perceptible antes que ésta se concretice en lo real.

Esta perspicacia permite que el actor, individual o colectivo, se posicione y se inscriba en este espacio-futuro, todavía sin ocupar, con el beneficio energético de la precisión, tal como un surfeador cuando se une a la ola en su nacimiento. Sen no sen agrega una combinación simultánea de predicción, intuición, reflexión y movimientos asociados a una determinación sin fallas. De ello puede resultar lo peor o lo mejor ya que su esquema es ante todo local y táctico, hic et nunc. La falta de orientación de la visión de conjunto, la movilización extrema o el fanatismo producen resultados inútiles. En cambio, este esquema se revela excelente cuando es informado, aclarado, dirigido y puesto en coherencia en el marco de una visión global política y estratégica.

Desde el punto de vista filosófico, la conquista y la conservación de la armonía en función del cambio de las circunstancias es una finalidad suprema. En aikido, se insiste en el trabajo de aquel que experimenta una técnica (uke). Al adoptar el movimiento, manteniendo la armonía, el sujeto se pone en situación de retomar la iniciativa para dirigir la energía adversa. Sin embargo, esta precisión también se basa en el doble ejercicio de la sensibilidad a las condiciones del entorno y del trabajo permanente sobre sí mismo, el cual hace posible la adaptación.

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La aptitud para el conocimiento (co-nacimiento) representa esta capacidad no sólo para percibir inmediatamente por medio de la intuición, sino también para actuar sin que sea necesario pasar por la lentitud de un proceso consciente. Conocer, nacer con las condiciones del mundo, cualesquiera sean las características, es el arte que engloba la acción en un proceso que se une al sentido, y lo deja manifestarse por sí mismo.

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La educación de la sensibilidad a los signos está inscrita en la cultura japonesa.

En el Japón, la comunicación no sólo es ampliamente dependiente del contexto, sino también esta basada en un no dicho decodificado en la recepción.

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Una formulación demasiado explícita hecha por una persona puede aparecer como una ofensa ya que éste aparece como la prueba de la incapacidad de los interlocutores para entender por sí mismos por medio del tratamiento de los signos, aunque ténues, que les son transmitidos. Igualmente, una solicitud de esclarecimiento puede significar que la persona que ha explicado lo hizo mal y entonces sería ella quien perdería el rostro... Se requieren sutiles y formidables capacidades de observación para hacer hablar los signos sin que se imponga ni se interponga la necesidad de la demostración clara y diferenciada[17].

El tiempo que transcurre entre la explicación y la emisión se gana y se desplaza a nivel de la recepción la cual debe hacer el trabajo. Los maestros japoneses no se complican con demostraciones paso a paso. Ellos dan a sentir y percibir una técnica a través de un movimiento global, una esencia[18] con la cual se entra en resonancia. En Japón, las palabras no son los mejores vehículos para la comunicación, son demasiado lentas y específicas, demasiado limitadas en sus significados. Al contrario, el componente tácito esta desarrollado en su más alto punto.

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2.

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La plasticidad generadora de la información

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Heredera de China, en donde no hay forma superior de inteligencia que aquella que esta sujeta a la interpretación del cambio[19], la dicotomía entre teoría y práctica en la cultura japonesa no está planteada en los mismos términos que en Occidente.

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El orden del mundo no deriva tanto de un modelo[20] sino que esta contenido en el cambio mismo. Su teorización lentifica la comprensión y en consecuencia la adecuación a dicho modelo. Al implicarse en la escuela de los hechos reales por medio de una práctica que se adapte permanentemente, se deja transparentar el orden de las cosas en vez de imponer hipótesis, reglas artificiales, pretenciosas, incompletas y sobretodo generadoras de desorden. Es poniéndose a prueba que se aprende.

Ponerse a prueba es lo que permite aprender. A imagen y semejanza del yin y el yang[21], lo fuerte de mañana esta contenido en lo débil de hoy y como lo real es una transformación perpetua[22], conviene concentrarse en la captura de señales débiles que no sólo anuncian sino que también encarnan la realidad de la mutación permanente. Si el estado de disponibilidad y preparación es preciso, no habrá espacio del tamaño de un cabello, entre la percepción de una indicación y la respuesta adaptada.

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En Japón, la información es acción, tratamiento de datos animada por una intención de conocimiento que realiza su proyecto aquí y ahora en su armonía con las condiciones del mundo, independientemente de su naturaleza y de las tendencias.

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El temor al futuro desaparece frente a la vida intensa de un presente que contiene el pasado y el porvenir. La escucha y la sensibilidad, al adoptar el movimiento, paradójicamente permite orientarlo antes de que este imponga una lógica que se convierte en impedimento porque tarda en adaptarse. Mediante un esfuerzo constante de reducción de la duración que separa el tiempo del saber del tiempo de la acción, la información es un movimiento de conocimiento, un do, un proceso integrado en un comportamiento[23]. Su valor se encuentra en la circulación, la comunicación le da vida a la información[24] y lo vacío le toma el paso a lo lleno.

El vacío es yin, futuro potencial, espacio de tensión entre los seres. El destino de lo que es yang y visible, es el de desaparecer una vez cumplido su tiempo. El futuro de la materialidad (yang) es la inmaterialidad (yin), la destrucción de aquello que conforma la estructura de su contrario indiferenciado. Si aquello que existe está condenado a desaparecer, el futuro de lo que no existe será la manifestación organizada. Por esta razón, la vigilancia se focaliza en los espacios de relación entre los hechos, los objetos y los seres, ya que sus vacuidades son la matriz de lo que será[25].

Para Sun Tzu[26], el arte de la guerra es como el agua que toma la forma del recipiente que la contiene. Gracias a su capacidad de adaptación permanente ella conserva su condición. Como el agua, la empresa se perpetúa si es capaz de adaptarse al movimiento de las circunstancias. La información verificada (yang), codificada, materializada y almacenada no es la más estratégica en el sentido en que está destinada a caducar tal como un movimiento detenido. El conocimiento explícito que ella conforma y enriquece, para retomar la terminología de Ikujiro Nonaka[27] es, ciertamente, manipulable y transmisible, sin embargo por esta misma razón está condenada a empobrecerse bajo el efecto de la difusión progresiva[28].

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En la empresa japonesa, el principio yang se encuentra en las bases de conocimiento, mientras que el principio yin se manifiesta en la intranet.

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La arquitectura interna a las empresas es altamente estratégica porque tiene la capacidad de poner en un dispositivo las tensiones, los espacios de relación propicios para fecundaciones y nacimientos. La horizontalización de la empresa deriva de esta lógica, ya que gracias a ella se multiplican las ocasiones de encuentro entre los individuos que provienen de sectores diferentes de la empresa, es decir, de subculturas igualmente distintas. Al favorecer la comunicación entre personas con perfiles profesionales diferenciados, bajo un interés global compartido pero polarizante, también se está favoreciendo la creatividad de conjunto.

De esta forma de relacionarse resulta la información, en donde la interacción y sus tecnologías favorecen la aparición y el enriquecimiento del conocimiento. Lo que Nonaka denomina el conocimiento tácito es yin (70% de la información, generada por los individuos e invisible), con relación al yang que es explícito (30% de la información, de lo colectivo y visible). El hecho de ser individualizado y no expresado, le procura un margen de maniobra, una libertad de acción, una plasticidad y una fluidez para adaptarse. El conocimiento tácito que se convierte en explícito, colectivo y visible por su socialización y su combinación vuelve a convertirse en tácito por su interiorización, la cual le permite ser fértil tal como el manto que se forma por las hojas caídas de los árboles después de haber surgido de botones y antes de eso, energía de la savia... [29]. Retener únicamente lo explícito viene a ser lo mismo que desecarse en corto tiempo. ¡De igual manera, quien trabaja exclusivamente en lo implícito se condena a no poder producir, pretendiendo crecer, pero sin raíces!

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3.

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El punto de vista japonés de la creación del conocimiento,

El concepto de BA

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Aun cuando en materia de estrategia la corrida del tiempo contra el espacio no es reciente, hoy en día la primera de estas dimensiones lleva la delantera.

Para ganar tiempo hay que emanciparse de frenos como la transacción y el transporte, en otros términos, de toda forma de viscosidad que lentifique el paso.

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Ahora bien, la información y el conocimiento representan factores de ganancia de tiempo siempre y cuando se sepa dónde y cuando calibrar adecuadamente los esfuerzos, dosificar según las circunstancias e invertir en puntos específicos, cuando el margen de libertad es grande gracias a que se ha avanzado en la inteligencia de una situación o de un mercado. No obstante, en materia de organización, las estructuras piramidales y compartimentadas no son las más reactivas porque los estratos y la diversidad que la caracterizan lentifican y deforman una información que con frecuencia es condición para la obtención o conservación del poder al interior de dicha estructura.

Tanto la Kao Corporation[30] como en NTT DoCoMo[31] se dice que la información no debe ser un factor de discriminación al interior de la empresa. ¡Todo el mundo, al interior, debe tener acceso a la información sin restricciones! Sin embargo el proyecto, la cultura y los valores de la organización también deben ser compartidos por todos de manera imperativa. La ganancia de tiempo resulta de una disminución de la duración del tratamiento de los datos que se convierte en información, antes de enriquecer el conocimiento estratégico[32] de la empresa que lo transforma en capacidad.

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Para las empresas japonesas, lo que más está en juego no es tanto la gestión del conocimiento como su creación.

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Ahora bien, este proviene de lo no expresado, de lo tácito, de lo invisible, de lo no-manifiesto a través de traducciones múltiples del principio del yin, al servicio del cual se dispone la arquitectura de la organización. Es en el arte de la tensión, de la disposición de los vacíos y los flujos que esta creación se descubre, y es con ese propósito que las tecnologías de la interacción son movilizadas.

Este es el momento en que requerimos presentar el concepto de ba[33], lugar, espacio compartido, campo magnético, que se podría traducir en círculo de connivencia[34] o aún más en comunidades de prácticas. Designa aquel espacio, integrador y orientador, de la interacción de los actores con sus entornos útiles. Por el hecho de ser bueno, fluido, generador de confianza y de amor...el ba es fecundo en creación[35]. En cualquier nivel de la organización, tanto al interior como al exterior, la disposición de los vacíos – espacios de tensión, de connivencia y de relaciones se vuelve prioritario. La orquesta se dirige a sí misma, porque es la condición para que haya una mayor participación de los integrantes. Del command and control de la administración piramidal, pasamos al energize and stimulate[36] que se despliega en un clima de atención y respecto mutuos.

La alta gerencia define el rumbo pero la partitura es objeto de una comunicación interna a través de una capilaridad desmultiplicada (intranet). Si la partitura estuviera definida desde el inicio (yang), esta no podría detectar las tensiones todavía imprecisas (yin) del presente y que conforman el futuro. La indeterminación orientada en el ba es la condición de la adaptación creativa lograda por medio de la generación de conocimiento.

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El Japón utiliza su cultura de la presencia total en el momento[37] para hacer economías, formulando y sobrepasando a su manera, el concepto de gestión del conocimiento.

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Al igual que un samurai para quien el uso de un proceso de raciocinio mental en una situación de duelo significaría la muerte[38], en el archipiélago nipón se están implementando dispositivos de interacción más veloces de lo que lo permiten los intercambios por escrito. Y por tanto la lectura de los ideogramas japoneses es mucho más rápida que la de los textos que utilizan un alfabeto latino[39]. La flexibilidad del story telling desprovisto de soporte escrito mantiene la capacidad de adaptación de cada uno en función de las características del contexto, el lugar, el momento y las disposiciones de los oyentes[40]. La emoción, el terreno y la experiencia compartidas enseñan con una rapidez, una globalidad y una calidad de detalle que no se pueden comparar con un reporte escrito o una sesión de formación.

La comunicación es más el producto de una resonancia entre el receptor y el emisor[41] que una transmisión de información formal. Bajo esta relación van surgiendo formas de compartir la tensión, la pregunta y la búsqueda, en otros términos, la orientación. Lo explícito consigna la memoria organizada y fertilizada por el implícito intuitivo. Al medirse la eficacia de la comunicación en la recepción, la capacidad para recibir, entrar en resonancia y volver a construir a partir de su propio conocimiento tácito, es movilizada en forma prioritaria.

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4.

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Estrategias y tecnologías de la interacción

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Ahora veamos algunas de las estrategias que están al servicio de la creación de conocimiento en Japón. Las raíces de todas ellas se encuentran en la cultura japonesa de la estrategia, tal como lo hemos mencionado sucintamente al principio de este artículo.

Según los casos, las estrategias implementan, en mayor o menor grado, usos específicos de tecnologías de la información y la comunicación, pero todas se basan en la noción de ba que define un espacio de interacción, un campo de asociación del cual resulta una producción de conocimiento a partir de la sistematización de recursos, competencias y conocimientos a menudo heterogéneos[42].

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El grupo EISAI produce medicamentos y se considera a sí mismo como poseedor de competencias en la materia[43]. Sin embargo, para ser los más preciso y rápido posible, es necesario interactuar con otras competencias relacionadas con un conocimiento que esta empresa no posee. ¡Y que conocimiento más pertinente que el de los enfermos, sus familias y sus respectivos entornos! Desde entonces, la creación de múltiples ba (espacios y momentos particulares en los que se comparte y se producen asociaciones) con los enfermos favorece una dinámica de asociación de competencias orientadas para contribuir al surgimiento de medicamentos y terapias ad hoc.

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Los investigadores comparten el problema y sus datos con los enfermos poniéndose en sintonías con ellos.

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En la práctica de las visitas a los hospitales, los encuentros con las familias, las asociaciones y los lugares en donde se cuida y sana a los enfermos, se comunican a través de la manifestación de emociones, informaciones valiosas a los investigadores. En este espacio de tensión y de encuentro entre las competencias del personal de EISAI y el conocimiento tácito de los enfermos, la creación de conocimiento traza la senda del medicamento, o por lo menos dice lo que no es conveniente.

El medicamento se elabora de forma colaborativa y ya no por un grupo de expertos que se apoderan de manera privativa de una cuestión que resuelven a partir de sus terminologías y en la exclusividad (homogeneidad) de su medio. Al evitar esta separación, la autonomización y el aislamiento, se permite que la interacción cree conocimiento. De este proceso de construcción colectiva gracias al medicamento nace el conocimiento constituyéndose en acción.

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NTT DoCoMo[44] desarrolla una estrategia a primera vista elemental, pero bastante astuta, poniendo en línea y disponiendo colectiva, pero internamente, las informaciones que cada uno posee al interior de la organización.

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Los empleados, del más alto al más bajo nivel en la jerarquía, son invitados a generar sus propias páginas personales (home pages) partiendo de un modelo inicial que puede evolucionar libremente en función de los gustos y las necesidades de cada uno.

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El registro de los datos comprende a la vez las formaciones iniciales y/o continuas, las trayectorias profesionales, las funciones que el empleado cumple actualmente en la organización, las competencias adquiridas, los programas y proyectos en los que cada uno trabaja, las respectivas agendas…pero también los hobbies, la familia, los viajes… Estas masas de información accesible a través de la intranet se pueden desplazar por medio de palabras clave, con bastante facilidad y eficacia. ¡Definitivamente, una prestación superior al que podría tener un servicio central a cargo de la captura y actualización de dichos datos!. Una vez lanzado el movimiento, y asegurada su continuación, basada en una logística intranet eficaz, las herramientas informáticas de tratamiento agudo de este capital contribuirán a valorizar los conocimientos esparcidos articulándolos entre ellos en función de las necesidades.

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Knowledge has to be given and taken.

Knowledge is soul, and impromptu necessary, like Jamming of Jazz play[45]

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Para calificar la ley de crecimiento del conocimiento, Ikuro Nonaka lo compara al proceso de creación, o drama de creación, de un grupo de músicos de jazz improvisando[46]. En función de lo que cada uno es (naturaleza) y sabe (competencias), todos entran en ambiente (ba) y movilizan sus sensibilidades y know-how tácito en una presencia total. Ya no hay expectativa distinta a la de alcanzar las condiciones que se están desarrollando; cada uno es a la vez actor – actuado y al mismo tiempo ejecuta la partitura no escrita que se está tocando. Dar – recibir, condición del intercambio, supone que cada uno sea reconocido en su naturaleza y sus competencias.

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El proceso de compartir es creador de comunidad (ba) de acción, la cual se basa en el esfuerzo compartido, en el conocimiento que se quiere alcanzar y en la adhesión a un proyecto.

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Estamos lejos de la imagen de una orquestra sinfónica demarcada en sus roles y limitaciones, en sus afectaciones instrumentales y en donde la partitura preexiste de manera explícita y jerarquizada en su dirección, sus momentos y sus combinaciones. En la empresa horizontal, en donde el número de estratos es reducido, los ejecutivos intermediarios juegan el papel central de verdaderos hubs de comunicación, de aceleradores y mezcladores de flujos los cuales representan las condiciones de la creación de conocimiento[47].

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En la sociedad del conocimiento, la empresa idónea para los japoneses es contraria al efecto de una enfermedad que paraliza y aísla los centros de decisión[48].

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Contra esta tendencia que amenaza la firma que envejece, se recomienda la empresa en red o la empresa hipertexto, en donde el papel es vetado, los asalariados se vuelven móviles porque no tienen oficinas fijas, y cada uno comparte y se asocia a las preguntas de los clientes (end users) y los mercados con el objeto de promover soluciones justas. La movilidad cotidiana favorece los encuentros entre distintos perfiles y orígenes. Ella mezcla los sectores, los departamentos y las subculturas particulares que se van reconociendo y aprendiendo las unas de las otras.

Esto choca contra la enfermedad de Alzheimer de la empresa, en donde los barrotes se cierran y cada elemento se enquista en una rutina protectora empobrecedora y aislada del conjunto[49]. La eliminación del papel favorece la socialización del conocimiento tácito, integra la dimensión colectiva en la práctica de cada uno ya que todas las informaciones deben ser formateadas para ser accesibles por todos y se inscriben en la filosofía de la empresa[50]. La política del zero papel refuerza las bases de conocimientos y el cerebro colectivo, lo que de hecho supone que se comparte un proyecto global. La diferencia y la tensión generan el saber. Estas grandes orientaciones estratégicas son respaldadas por una generalización del uso de las TIC y de las herramientas del nomadismo, integradas en la logística transversal de intranet y sus bases de datos.

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Conclusión

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El uso operacional del concepto de ba por fuera del círculo de la empresa lo abre a los mercados, los consumidores, subcontratistas y hasta los competidores en una lógica de colaboración en la formulación de preguntas con miras a la producción de conocimientos proveedores de soluciones[51].

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De una manera un poco provocadora, el presidente fundador del Grupo Kao declaró que la verdadera finalidad de la empresa no es tanto generar ganancia, aumentar sus partes en el mercado o eliminar a sus competidores, sino traer felicidad y satisfacción a los consumidores a través de sus productos[52] ¿hipocresía?, definitivamente la respuesta sería no si nos referimos a lo hemos intentado exponer hasta aquí. Ciertamente, la felicidad y la satisfacción de los consumidores van acompañados de hecho por la generación de beneficios, partes de mercados y un lugar aventajado con relación a la competencia.

Si uno trata de comprender lo que subyace de tal afirmación, una de las explicaciones llevaría a considerar la empresa no sólo como una necesidad económica sino como una senda hacia la perfección, tal como lo enunciamos en la hipótesis anteriormente. La sanción del mercado es el equivalente del sable enemigo que aprovecha para golpear el samurai cuando este ha cometido un error porque rompió la armonía con su entorno, no lo descifró y no se adaptó a él.

Al crear ba con los socios externos a la empresa, es decir los consumidores, la empresa contribuye a generar un conocimiento acerca del contexto de utilización de sus productos y servicios, pero también sobre lo que hace que estos sean necesitados en los mercados. Filosofía y TIC se asocian para ponerse al servicio de esta sintonización que vuelve permeables las fronteras de la organización. Para que el contacto con el entorno sea lo más estrecho, rápido, y directo posible, la creación de conocimiento se origina por composición estratégica[53]. Esta se sitúa allí en donde nacen las preguntas, en las condiciones mismas del terreno en donde emergen las necesidades, es decir en el yin de los consumidores.

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Al tratar las señales débiles de los demandantes sobre la base del interés mutuo, la empresa participa y acompaña la formulación de la demanda, y simultáneamente del servicio o producto que emerge de la interacción informacional.

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Este contexto es un do en el sentido de senda del perfeccionamiento. La ausencia de viscosidad con relación a las realidades y las evoluciones del mercado constituye una prueba de éxito y la consagración de una actitud justa. El ba se convierte en bojo de la empresa, allí en donde ella aprende la senda creando una nueva alianza en donde la creación de conocimiento se convierte en la finalidad primera de la cual deriva la eficacia económica como consecuencia.

La globalización no tiene límites, al igual que las interacciones de carácter informativo cuya finalidad es el conocimiento. De la misma manera que en lo interno, se favorece la permeabilidad existente entre los servicios y departamentos de la organización y sucede lo mismo con el exterior. Los ba son producidos con los socios y hasta con los competidores con el fin de contribuir al do de la empresa. ¡A imagen y semejanza de los expertos de diferentes artes marciales que se enfrentaban con el fin de probar su arte exponiéndose al juez de paz de la realidad!. La sociedad de la información[54] genera una nueva concepción de la empresa llamada a contaminar los modos organizacionales de las administraciones, colectividades locales, escuelas y universidades... La realidad física de un Japón desprovisto de espacio y de riquezas naturales, el cual históricamente ha invertido en su cultura y sus recursos humanos, encuentra allí un espacio natural de despliegue. Aun cuando la globalización de los intercambios sea un hecho objetivo, los desafíos del conocimiento y de su repartición sean una realidad y las tecnologías de la interacción sean las mismas para todos, la dimensión cultural es fuente original de adaptación como en el caso de Japón.

Lejos de nosotros está la voluntad de establecer un panorama idílico de la gestión del conocimiento en Japón, pues se está lejos de entender la realidad general de un país embrollado en sus atavismos de la tiranía de grupo (group oriented), el consenso y la jerarquía basada en la edad (seniority system)... Esta contribución pretende ser una primera aproximación para entender una forma particular de integración del concepto de gestión del conocimiento. Esta forma creativa no sólo esta adaptada a una realidad planetaria, pero también se enraíza en una cultura original de la estrategia. Una perspectiva como ésta es igualmente aplicable para desmontar de forma crítica el discurso de la globalización impregnado de cultura norteamericana. Esta línea de investigación anclada en las ciencias de la información y la comunicación puede proveer elementos de alternativa. Las tecnologías de la información y la comunicación, sus modelos de uso y sus orientaciones, a veces estructurantes, son debatidas partiendo de una base local, la de las culturas de la estrategia.

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Fayard, 2003

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Thousand Oaks

New Delhi

, 2001. /// Random Michel, Japon. La stratégie de l’invisible, Editions du Félin, Paris 1989. /// Societé Franco-Japonaise des Technologies Industrielles, Les chemins du savoir au Japon, Paris 2000. /// Toffler A & H, Guerre et contre-guerre, survivre à l’aube du XXI siècle, Fayard, Paris, 1995. /// TsunemotoYamamoto, Hagakure. The book of the Samourai, Kodansha International,

Tokyo

New York

London

, 1983. /// Tsuyuki Emiko, Collective creativity based on « Ba » theory, février 2002.

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[1] Manuel Castells, La sociedad en red.

[2] Una cultura de la estrategia designa el conjunto de hábitos de pensamiento y actitudes espontáneas que inciden en la concepción, organización y uso de los recursos disponibles que se encuentran al servicio de los fines que uno se propone alcanzar. En ella participan las representaciones de la acción y la relación con el otro tanto en la cooperación como en el conflicto. La cultura estratégica está marcada por las consecuencias de la adaptación a una realidad y a un entorno físico la cual es heredera, al igual que de una experiencia histórica y un patrimonio teórico. Tanto la organización política y social como las creencias religiosas influyen en estas culturas y les confieren una especificidad que las distingue entre ellas, sin que por tanto esto les impida inspirarse las unas de las otras por medio del juego de la adaptación y de la innovación. La estrategia no es una ciencia exacta, si una cultura induce de manera privilegiada un cierto numero de comportamientos, nos enganariamos en creer en un determinismo absoluto. Todo actor debe pensar y dirigir su accion a una escala global y no solo pensando en lo especifico de su cultura, pero también identificando las particularidades con las cuales el se encuentra en relacion.

[3] Yamamoto Tsunemoto, Hagakuré. The Book of the Samourai.

[4] Idem.

[5] Literalmente : senda del guerrero

[6] Do o senda. El judo es la senda de la flexibilidad, el aikido el de la armonía...

[7] En la jerga de la inteligencia económica, se trata de « datos » que se encuentran ubicados entre el ruido y la información. La capacidad y la velocidad para decidir si la señal débil regresará al estatus de ruido o evolucionará hacia el de información son estratégicas y son objeto de metodologías específicas.

[8] Entre las numerosas versiones del texto de este autor del siglo V antes de J.C., recomendamos la traducción (del chino al francés) valiosamente comentada de Jean Levi, cf. Bibliografía.

[9] Japon, la stratégie de l’invisible, ver bibliografía.

[10] Volviendo a revisar el concepto de kata propio de ciertas artes marciales, Ikujiro Nonaka (Knowledge Management Society of Japan, febrero 2002) habla de creative routines para designar y recomendar dichas prácticas.

[11] Esto se encuentra particularmente en el budismo zen.

[12] Eugen Herrigel, Le zen dans l’art chevaleresque du tir à l’arc.

[13] Sobre este tema ver Bernard Nadoulek: L´intelligence stratégique.

[14] Ver: La maîtrise de l’interaction. L’information et la communication dans la stratégie, download posible sobre demanda al autor.

[15] Ibid.

[16] El margen de maniobra reside en la anticipación: a imagen y semejanza del ataque anticipado de Pearl Harbor. Cuando los Estados Unidos de América estaban a punto de declarar la guerra contra Japón, esta iniciativa le otorgaría un margen de maniobra inicial al Imperio del Sol Naciente, aún cuando a continuación su alcance haya sido considerado estratégicamente limitado. Sobre este tema ver también Fayard & Moinet (1993) acerca de la estrategia del tecnoglobalismo japonés y Fayard 2000.

[17] Tanikazi Junichiro, Eloge de l’ombre.

[18] En los dojo occidentales esto se traduce por una incomprensión después de la seducción generada por contemplar el movimiento del maestro.

[19] Jacques Gernet, prefacio de Stratagèmes. Trois millénaires de ruses pour vivre et survivre. Harro von Senger.

[20]Dios no creó el mundo por un acto de su voluntad.

[21] I Ching, Le livre du changement.

[22] Sobre este punto ver los trabajos de sinólogos como Jean Lévi, Yvan Kamenarovic y François Julien

[23] La información resulta de la interacción., Fayard 2000.

[24] Idem.

[25] La pintura tradicional china, al igual que la japonesa, enfatiza en los espacios de relación entre las formas. En las artes marciales, la noción de ma-aï designa el espacio-tiempo que separa dos compañeros. La calidad del ma-aï varía en función de la experiencia de cada uno y de las circunstancias en las cuales ellos se encuentren.

[26] Op. citado.

[27] Ver bibliografía.

[28]El valor estratégico de una información a menudo es inversamente proporcional a su difusión y a su grado de certidumbre.

[29] Ver el modelo SECI de Nonaka : Socialización, Exteriorización, Combinación, Interiorización.

[30] Dr. Fumikatsu Tokiwaa, Senior Advisor yt Chairman of the Advisory Committee de la Kao Corporation.

[31] Takahiko Kanzawa, Senior Manager Global Marketing, Corporate Marketing Department II & Corporate Marketing Division en NTT DoCoMo.

[32] Datos como hechos representados bajo la forma de números, letras, gráficos, existencias, precios, niveles y puntos de ventas, clientes, perfiles, demandas ... Información : datos más intenciones. Los hechos son organizados en el marco de un proyecto específico. Un dato se convierte en información cuando se vuelve una indicación, cuando es portadora de sentido con relación a un proyecto, una expectativa. Conocimiento : información más interpretación, más experiencia, más contexto.

[33] ba could be thought as a shared space for emerging relationships. This space can be physical (e.g., office, dispersed business space), mental (e.g. shared experiences, ideas, ideals) or any combination of them. What differenciates ba from ordinary human interactions is the concept of knowledge creation. Ba provides a platform that a transcendental perspective integrates all information needed. Ba may also be thought as the recognition of the self in all. According to the theory of existentialism, ba is a context which harbors meaning. Thus, we consider ba to be shared space that serves as a foundation for knowledge creation (Nonaka : The Concept of « Ba » : Building a Foundation for Knowledge Creation, 1998). Ba puede dar cuenta de lugares y espacios físicos y mentales compartidos, de lugares presenciales o virtuales. El concepto fue introducido inicialmente por el filósofo japonés Kitaro Nishida.

[34] Ver sobre este punto el modelo A.C.E., Labcis, Université de Poitiers, 1995.

[35] Ikujiro Nonaka, entrevista con el autor, 31 octubre 2001.

[36] Kazue Kikawada, Knowledge Dynamic Initiative, Fuji Xerox, doc. interno, Tokyo 2000.

[37] Esta actitud introduce a las raíces en el budismo japonés, particularmente en el Zen.

[38] Ver Musashi, Gorin no So, Traité sur les cinq roues.

[39] En Japón se utilizan varios tipos de escritura; se emplean mezclándolas en función de las necesidades en los textos. Al hacer esto, la presencia de los kanji de origen china, más conceptuales, en un texto quiere decir que se trata de signos clave para la comprensión. En consecuencia, el lector puede contentarse con tenerlos en cuenta exclusivamente para comprender el texto sin necesidad de leer los otros. Al contrario, la lectura alfabética pasa por la reproducción sonora del conjunto de palabras y frases.

[40] Kazuaki Katori, presidente de N.T.T. Mediascope (entrevista con el autor el 2 de noviembre de 2001) explica cómo crear adhesión en los asalariados de una empresa en un término de tres años. Cada empleado, incluyendo los que están en la dirección, redacta su propio relato futurista y su visión personal; entoces, el conjunto de testimonios es procesado colectivamente por la empresa.

[41] Fumikatsu Tokiwa, Management based on Natural Wisdom. En todo aprendizaje en Japón se habla de una comunicación del hara (centro vital situado a dos dedos del ombligo) del maestro a su discípulo. La comunicación no es ni formalizada, ni explícita y el discípulo construye por sí mismo el mensaje que lo transforma.

[42] Se trata aquí de una aplicación particularmente ejemplar del denominado hiper-principio de estrategia (Jean-Marie Mathey) de economía de medios que consiste en sistematizar de manera orientada recursos (...) heterogéneos. .

[43]Para una presentación más detallada de este estudio de caso ver Tsuyuki Emiko : Collective creativitu based on «Ba» theory.

[44] Ver nota 31.

[45] Ikujiro Nonaka, 2001.

[46] Improvisando libremente.

[47] En los Estados Unidos de América, las teorías de la agilidad estratégica (ver también Ana Cristina Fachinelli, 2002) desarrollan modelos de organización basados en lo que John Boyd (www.belisarius.com ) calificaría como armonía operacional en donde los controles se efectúan sobre la base de la responsabilidad y del proyecto compartido. Ver también Thinking like Marines (www.belisarius.com).

[48] La imagen de la enfermedad de Alzheimer para calificar la empresa que no comunica y está desfasada de la sociedad de la información es a menudo citada en el marco de las actividades de la Knowledge Management Society of Japan.

[49] Al igual que en el juego del go, lo que marca la diferencia entre los jugadores no es la calidad de las piedras tomadas de forma aislada sino la calidad de las relaciones y el dominio global sobre el go ban.

[50] Esta práctica parece particularmente avanzada en PW Consulting así como en Fujitsu.

[51] Esta estrategia se aplica en numerosas empresas, especialmente en N.T.T. Mediascope, Kao Corporation, Asahi Breweries…

[52] Sociedad Franco-Japonesa de Tecnologías Industriales, Les chemins du savoir au Japon. Primera misión gestión del conocimiento organizada por el Servicio para la Ciencia y la Tecnología de la Embajada de Francia en Japón.

[53] Entendemos por composición estratégica la articulación al servicio de un proyecto que engloba estrategias de varios actores quienes al servir sus propias finalidades, están sirviendo también la del proyecto en general.

[54] A. & H. Toffler, Guerre et contre-guerre, survivre à l’aube du 21ème siècle.

Alternative strategy for science communication

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'But where are the Cossacks?':

An alternative strategy for popularization

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Today's scientific and technological communication stakes are such that we can no longer be content with merely asking ourselves whether they are giving a faithful or a distorted image of the results of scientific activity, with a view to affording the modem man of breeding an extra smattering of knowledge.

Another way of looking at the problem is to ask how best the popularization of science and technology can be utilized to further a particular policy goal, and what strategic decisions need to be made to help bring that goal about. If we called on the conceptual armoury and strategic models to be found in the literature of bath the East and the West, we would be in line with this perspective.

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The destabilizing nature of progress

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The consequence of scientific and technical progress is to upset established economic, social and cultural 'equilibria'. On an international scale, this shows up in the shape of development opportunities for some, and as a factor of relative regression for others.

If the fruits of scientific and technical research go exclusively to laboratories and industry, we are sacrificing a considerable amount of cultural capital. Yet, given the necessity of spreading knowledge throughout the non-specialist community, it must be admitted that science centres are not very productive. Our aim is not to denigrate their efforts but to emphasize the fact that they preach to converted minorities, and to schoolchildren, who, by their very nature, form a captive audience. What about the wider general public who should be the main target of any enterprise in this field?

One of the major obstacles when trying to popularize on a wide scale is the manner in which communication between science and the general public is conceived and processed. How can we ensure that the information proposed is operational for lay people, and that it answers the questions they are asking themselves? Now let's be clear about this-the history of technology, the wonders of the ocean depths, the secrets of the galaxies, medical research, etc. will always be objects of fascination. But today's popularization must concentrate on the ways and means of enabling lay people to acquire a level of scientific and technical literacy and to apply it in their everyday lives.

It is more a question of ensuring a spread of intelligence than of a whole welter of information which, if it is only slightly removed from the original scientific formulation, is no more than a caricature of classroom teaching without the constraints which that normally entails. Jean-Marc Lévy-Leblond (1984) claims that 'the progress of freedom cannot be dissociated from the progress of culture'. An advance in the scientific and technical literacy of the individual is a condition for the furthering of democracy, and democracy is more a process than a de facto state of affairs. It is a question of strengthening the individual's capacity to understand the ins and outs of scientific and/or technological decision making as well as what is at stake, so as to be more able to participate in the process. It is a question of sharing out the intellectual treasures, the astuteness and the intelligence that lie behind advances in research in such a way as to benefit lay people in their everyday lives.

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Constraints of a mass-media society

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The strategy principles to be applied will have to come to terms with the media-led society in which we live. The systematic recourse to the techniques and strategies of the communications industry by all sections of society (Miège 1980) is a disruptive factor for the above-mentioned policy goal. How are we to know whether someone is informing the public or engaging in the self-interested promotion of an enterprise or research centre? This is made all the more difficult when it comes to science and technology as, most of the time, the advertisers involved also produce information themselves (Fayard 1988)!

The communications industry always situates itself with respect to the vital interests of the client. Dorothy Nelkin (1987) has identified the strategies used by scientific and technical advertisers - information is controlled and filtered at source and huge public relations campaigns are launched, backed up by crash training courses for the people called on to make public pronouncements. Inspired by the principles of the game of Go, the professionals of this strategy set up vast networks whose co-ordinated implementation is activated when the vital interests of their client are at stake. Using science centres, the sponsors follow a 'strategy of influence' (Fayard 1988) to promote their corporate image and to acquire or reinforce the public's confidence in that image. The confusion between public and private interests is skilfully stage-managed for the greater benefit of the communic­ations industry.

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'The clash between two modes of knowledge'

and 'the dynamic paradox of strategy'

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Jean-Marie Albertini (1985) suggests looking on popularization as 'a clash between two modes of knowledge', each with a finality specific to those involved, leading us to consider the problem of a dialogue between systems oriented in different directions. It is indeed the case that science does to a certain degree conflict with the way our everyday experience leads us to represent the world. Why should the Earth revolve around the Sun, when in everyday speech it is the Sun that figes in the east and sets in the west? By revealing what goes on behind what is perceived, science sometimes denigrates common sense; all the more so since the products of science actually do work.

The relationship between scientific knowledge and common knowledge is a conflict one. According to Edward Lutttwak (1987), this kind of relationship is governed by a linear logic, but by a paradoxical logic which inverts opposites according to what he calls the' dynamic paradox of strategy'. Popularization then is seen as causing the opposite effects to those it initially claimed to be aiming at. It confirms the divide between scientists and lay people rather than smoothing it out. 1 have elsewhere called this the 'perverse effect' of popularization, which results in the scientist being confirmed as a scientist and in the lay person being confirmed as an ignoramus (Fayard 1988). Quite naturally the latter concludes that science is indeed an extremely complex area - 'science is arcane' (Nelkin 1985) - reserved for people who are above average and who are to be trusted because they are very clever... This brings to mind what Baudoin Jurdant (1974) called the 'ideological function of popularisation, as a symptom of scientism'.

Linear logic is dominant in milieux that are homogeneous and pursue similar objectives-scientific research and higher education. But the more science moves away from its bases, its laboratories, specialist conferences and teaching structures, the more its field of action becomes heterogeneous and conflictual, the more its activity is governed by a paradoxical logic.

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Traditional popularization,

or Napoleon on the plains of

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The strategy of traditional popularization is a caricature of a model that Carl von Clausewitz describes well (Earle 1943). It involves seeking a head-on clash of the strongest on bath gicles by a direct approach, counting on a decisive battle to settle the outcome. Traditional popularization dressed in missionary's clothes seeks to impose true knowledge on the approximations and errors of common knowledge. For some people it comes clown to no legs than 'eradication' the false beliefs of the non ­scientist.

The efficacy of such a model supposes firm determination on the part of the attacking force and a balance of power clearly in its favour, but also the possibility of interaction. When it comes to popularization, the interaction (the battle), whence the superiority of scientific representations is meant to spring, practically does not happen. The popularizers cannot exclaim, like El Cid, 'and the battle ceased for want of warriors!' (Corneille, 1636), because there is no face-to-face confrontation! It is no use popularizers optimizing their weapons or developing spectacular gimmicks in so far as the other person, i.e. the mass of lay people, is not there, and all they are doing is speaking to an elite public that can get its information elsewhere!

Popularisers find themselves in the same situation as Napoleon going ever deeper into the steppes of Holy Russia seeking the decisive battle that will ensure him total political victory, except that the Cossacks-those who were meant to be vanquished or convinced-don't turn up (Fayard 1990a). Why on Earth should they, if it means being exposed to the tire of an aggressor who is at the height of his power and reputedly invincible? The same goes for the lay people who, when summoned to the cathedrals of public science, vote with their feet, preferring a football match, an evening at the pub or in front of the television rather than celebrating the glories of the past, present and future power of science, industry and governments.

Far from home base the popularizing offensive' gets out of breath, and once the 'culmination' (Clausewitz) is reached, the tide starts to ebb. The effort expended and forces deployed have merely modified representations that were ready to be modified before an audience that was already won over.

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Judging the forces involved

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The strategy error made by scientific popularization arises from a faulty diagnosis of the forces involved. The direct method is only viable if the forces of the aggressor are clearly superior. When popularizers venture into the do main of communicating with the public, far from their base and on a terrain that they do not control, they make the mistake of behaving like a superpower! They are labouring under the illusion that lay people have the same attitude to science as they do. Yet even if the layperson is willing to recognize the effective power of science to explain and influence the mechanics of reality, they are Dot necessarily willing to have is shoved clown their throats. This is why we claim that the ivory towers in which research shuts itself away are also built of social bricks that circumscribe it as if it were something strange and powerful (Fayard 1990b).

Among lay people, it is not the exploits of scientific explanation that serve as a reference point, but the memory of science in the classroom - a rigid, dogmatic science, spreading foregone conclusions and, what's more, serving as a means of selection and a justification of authority. Despite the enthusiasm of popularizers convinced of the fundamentally curious and creative nature of science and swept off their feet by this intellectual adventure, methodical doubt is hardly voiced in secondary teaching. Freed from the constraints of the classroom, the non-captive layperson is in a position to say 'No thanks, we've already clone our bit!'

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Toward an alternative strategy

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Paradoxical logic, absence of interaction and superpower mania are at the source of the strategy miscalculation of traditional popularization. The time has now come to sketch out an alternative which will enable us to get to grips with the policy objectives alluded to at the beginning of this paper.

If popularization is to avoid becoming a victim of paradoxical logic, it would become attuned to the daily preoccupations of the layperson with a view to injecting them with a homeopathic dose of scientific literacy. 'Within its element' (Mao Tse Tung), in a medium it blends into, it would avoid any risk of conflictual popularization. It would thus abandon the trench warfare of 'science versus common knowledge', and act no longer as a superpower but as a force for progress, mindful of the regular contribution it can bring to the well-being of lay people in their daily lives. If the interests of the latter are taken into consideration, interaction becomes natural since popularization follows the tide. This strategy of the invisible is based on the indirect model of strategy which 'strives to limit the battle to its simplest expression' (Liddel Hart quoted by Beauffre 1985), using indirect approaches in secondary theatres of operation, avoiding issues that might crystallize opposition.

The communication of scientific and technical information has everything to gain by a discrete approach. We should remember the precepts of Maréchal Foch (Beauffre 1985) - economize your forces (low input/high output); the security principle (avoid vulnerability resulting from over-exposing yourself); and freedom of action (avoid constraints and act with as much latitude as possible).

Scientific popularization being weak in the public domain, it must avoid any risk of setting of an 'arms race', which would put it at a disadvantage. As in the game of Go, it must keep the initiative, play where there is space and not attack the opponent where he is strongest, not try to condemn astrology or homoeopathy which are respectively rooted in an immovable need of the imaginary and a rejection of chemical medicine. Such a strategy alternative is opposed to the mass-media logic which guarantees maximum public exposure for governmental, scientific or economics spokespeople. The cultural return on such media hype is often in inverse proportion to the outlay involved.

In this way, scientific popularization will contribute to reverse progressively the spontaneous rejection of science communication by the layperson. It must prefer synergy to antagonism. But whatever it does, horoscopes will remain well established in the press!

Pierre Fayard. International Journal of Science Education, 1991, VOL. 13, NO. 5, 597-601. CONCLUDING COMMENT

References

ALBERTINI, J.-M. 1985, Les confessions d'un vulgarisateur devenu chercheur. ln Vulgariser: un défi ou un mythe (Ed. La Chronique Sociale, Lyon). /// BEAUFFRE, A. 1985, Introduction a la stratégie (Economica, Paris) /// CORNEILLE, P. 1636, Le Cid (Paris). /// EARLE, E. M. 1943, Makers of modern strategy (Princeton University Press, Princeton, NJ). FAYARD, P. 1988, La communication scientifique publique, de la vulgarisation a la médiatisation (Ed. La Chronique Sociale, Lyon). /// FAYARD, P. 1990a, Pensée stratégique et vulgarisation, in Alliage (Nice, September, No. 5). /// FAYARD, P. 1990b, Los cosacos no acuden nunca a la cita. Supplemento Ciencia y Techologia, La Vanguardia (Barcelona), April. /// JURDANT, B. 1974, L'idéologie de la vulgarisation scientifique. Ph.D dissertation, University Louis Pasteur de Strasbourg, France. /// LEVY-LEBLOND, J .-M. 1984, in La Recherche (Paris) June. /// LUTTWAK, E. 1987, Strategy. The Logic of War and Peace (Harvard University Press, Cambridge, MA). /// MAO TSE-TUNG, Ecrits militaires (Les Amitiés Franco-Chinoises, Pekin). /// MIEGE, B. 1989, La société conquise par la communication (Presses Universitaires de Grenoble, Grenoble, France). /// NELKIN, D. 1987, Selling Science, How the Press Cover Science (Freeman, New York).

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Russia

Coup de coeur de Veille Magazine

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Au moment où est édité chez Dunod une nouvelle mouture de son best seller Comprendre et appliquer Sun Tzu. La pensée stratégique chinoise : une sagesse en action, enrichi de quelques nouvelles recettes, c’est au charme de son précédent ouvrage Le réveil du samouraï, que la rédaction de Veille Magazine a cédé. Coup de cœur : http://www.veillemag.com/vmag/vmag.nsf/eb88ff0a944c0bb5c12569f5003f97f5/dc1f652b009beb8cc12572af0060a15b/$FILE/Le%20reveil%20du%20samourai.pdf

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Economia de forças e comunicaçao

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Este princípio está estreitamente ligado à comunicação, pois por ela passa o rendimento dos recursos disponíveis para um estrategista que sea de qualquer organização o de sua vida.

Se a concentração no tempo e no espaço da força contra a fraqueza sempre foi preocupação maior da estratégia, isso não significa porém que seja necessário empregar o máximo de seus meios para concretizar suas finalides.

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O princípio de economia consiste em tirar o máximo proveito dos recursos disponíveis gastando o menos possível, afim de alargar as dimensões de sua ação.

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A grande arte da estratégia concentra o mínimo para obter o máximo e esforça-se para que os meios adversos concentrem-se inutilmente em outro lugar e no mau momento. Isso não é concebível em caso de conflito fora de dois trunfos fundamentais : a desinformação e a mobilidade.

Para Julian Corbett[1], a verdadeira concentração é o efeito de uma hábil dispersão no espaço, a nós acrescentaremos, no tempo. Repartir os meios para realizar o maior efeito representa a bússola da economia dos meios, e o fim do fim consiste em utilizar os meios de outros atores dos quais instrumentaliza-se a estratégia.

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Que um pequeno país, com um exército fraco tenha sido capaz de reunir sob seu império as regiões mais cobiçadas da terra e de fazê-lo às custas das maiores potências militares, lá esta um paradoxo que estas potências dificilmente admitem[2].

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Otimizar o uso dos recursos está na base do funcionamento dos impérios onde uma região-centro domina um espaço desmedidamente grande em relação aos poucos meios disponíveis. No final do século XVIII, a desproporção demográfica entre o Reino Unido e a França inclinava-se claramente em favor da França numa proporção de dois e meio, ou seja dez milhões contra vinte e seis milhões. Consciente de sua dependência em relação ao mar, a Inglaterra organiza o conjunto de seus meios num organismo complexo dirigido a partir de um centro comum e bastante elástico para lhe permitir a cobertura de um vasto campo assegurando a sustentação mutua dos diversos elementos [3].

O que os ingleses conseguiram magistralmente sobre o elemento líquido e para além do mesmo, Napoleão Bonaparte, para quem a estratégia se preocupada de cortar as comunicações inimigas, implantou em terra desenvolvendo o princípio divisionário concebido por o Conde de Guibert[4]. Dividir uma massa para torná-la mais adaptável aos perigos e às oportunidades, mais rápida em seus movimentos e mais livre em relação aos obstáculos geográficos não seria possível sem a existência de uma articulação comunicacional que fez o Imperador ter o conjunto do corpo das tropas dispersadas em suas mãos. Um tal dispositivo em rede reforçava a incerteza e o desconforto no campo oposto, incapaz de prever o local da concentração de forças.

O ganho de liberdade de ação resultava da excelência da economia dos recursos. Desta forma, o Imperador criava os primeiros S.I.C.[5], Sistemas de Informação e de Comunicação ou de Comando! A eficácia, em despeito e à causa da dispersão física das divisões de Napoleão[6] só era possível graças ao S.I.C. que lhe permitia, em função da informação e da sua própria genialidade, fazê-los confluir para onde ele identificava uma vulnerabilidade no dispositivo adversário.

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Segundo uma definição clássica, a estratégia cobre a concepção, a geração e a implantação de vias e recursos que concretizam um objetivo perseguido. Nesta perspectiva a economia de forças consiste na arte de articular as vias e os meios num sistema comunicante permitindo o apoio recíproco, a dispersão e a concentração, e o jogo entre informação e desinformação.

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Como a inclinação faz convergir em uma só massa as pequenas bolas de mercúrio arrastadas pela gravidade, a aplicação do princípio unifica e concentra as energias em torno de um projeto comum. Napoleão pôde concentrar a totalidade de seus meios contra as facções adversárias e esperar a decisão até o dia em que os outros aprenderam suas inovações. Desconectado, Grouchy fica sem causa e inútil quando o Prussiano Blücher chegou a um ponto decisivo chamado Waterloo em 1815! A economia de forças joga em favor dos co-aliados.

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Si, no século XIX, a comunicação permite solucionar a gestão de massas importantes, na virada do século XXI, é ainda ela que assegura a eficácia dos agenciamentos econômicos e financeiros complexos funcionando em tempo real. Mas, com a sofisticação, cresce também a vulnerabilidade dos sistemas, cujas falhas podem desencadear-se em cascata.

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Hoje, as redes de comunicação eletrônica permitem consideráveis ganhos de tempo mobilizando componentes heterogêneos espacialmente dispersos, mas agrupados virtualmente num metasistema orientado. Nós assistimos à reprodução da inovação napoleônica, filha do Conde de Guibert. Distribuído em rede, o sistema não é mais geograficamente localizado e a informação representa o influxo de base desta virtualização do princípio de economia dos recursos.

Diferentemente do S.I.C. piramidal que permite ao imperador manter seu mundo a serviço de sua arte de execução, a concepção horizontal de Arpanet[7] supõe a realidade de uma inteligência distribuída tanto ao nível da captura da informação quanto de seu tratamento[8]. Desta articulação em rede resulta a ação de um só e mesmo organismo nas adaptações em tempo real a serviço de um objetivo específico.

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O objeto da concentração naval, como o do desdobramento estratégico, será de cobrir a maior superficie possível conservando flexibilidade e coesão de forma a assegurar a rápida reunião de duas ou mais partes do organismo em qualquer parte da superfície coberta, à vontade do cérebro diretor e sobretudo uma reunião rápida e segura do conjunto do centro estratégico"[9] .

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As bases de conhecimento que centralizam a informação necessária à condução de um projeto constituem um novo elemento estratégico. A área política, econômica, cultural ou militar, à ele recorrem enriquecendo-o especificamente em função de sua tarefa particular e global para inseri-lo numa sinergia. Em situação de conflito ou de concorrência o diferencial de informação que elas criam jogam com a velocidade e com a efetividade superiores do metasistema do estrategista em relação a seus oponentes.

Dentro de um mundo virtual feito de fluxos, os clássicos da estratégia naval retomam a atualidade. Como sempre "a estratégia adora o vazio"[10] e a virtualidade representa um novo meio de dominar o espaço e de nele  manter uma presença. As comunidades de conhecimento[11] articulam vias piramidais e horizontais de comunicação e mantém seus estoques de dados em interação permanente com os fluxos.

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[1] Julien Corbett, Principes de stratégie maritime, Econômica-FEDN, Paris, 1993.

[2] Ibid

[3] Ibid.

[4] Comte de Guibert, Principede grande tactique, Paris, 1778.

[5] Uma falha deste SIC na madrugada de Waterloo contribui para a sua derrota.

[6] Ver sobre isto as obras de Hubert Camon, La guerre napoléonienne, Paris, ISC-Econômica, 1997 e do General Colin, Les transformations de la guerra, Paris, Econômica-ISC,1989.

[7] Projeto do Pentágono Americano de 1968 que evoluiu para a atual Internet.

[8]  Em La culture stratégique américaine, l'influence de Jomini, Paris, Econômica-FEDN, 1993, Bruno Colson mostra o quanto esta é constituida a partir da interpretação por Jomini dos princípios de Napoleão. E surpreendente de encontrar esta filhação até na Internet.

[9] Julien Corbett, op.cit.

[10] Comprender e aplicar Sun Tzu.

[11] Le réveil du samourai, Pierre Fayard, 2006.